La juventud comunista en la flota submarina 
El submarino sali de su base.
Mientras se encuentra cerca de su costa y es poco probable encontrar enemigos, el submarino se desliza sobre el agua impulsado por sus motores diesel, economizando energ a el ctrica. Pero en el puente se encuentran tan solo dos hombres: el comandante y el se alero.
Sus bin culos escrutan el horizonte.
En lontananza se dibujan las chimeneas y los m stiles de barcos enemigos. Y a pesar de que el submarino no puede ser visto a n, el comandante da rapidamente la se al de sumergirse.
El se alero salta hacia abajo, el comandante lo sigue cerrando tras de si la escotilla, y mientras tanto los motores diesel cesan su ronquido, comienzan a funcionar los motores el ctricos, y el submarino hunde bruscamente su proa en el agua...
Al cabo de algunos segundos, del gran barco en la superficie del agua queda tan solo una peque a barra en cuya fina extremidad brilla un vidrio, redondo como un ojo humano.
Es el «ojo» del comandante: el perisc pio.
He ah todo lo que se ve en el exterior. Veamos ahora lo que se hace en el interior.